Lugar especial, mi universidad... guarda muchos secretos, guarda texturas y olores, risas y dolores. Mi memoria no logra decirme el momento en que llegué por primera vez a este tradicional lugar de mi ciudad, ella piensa que es un espacio que forma parte de mi, de mis recuerdos, de mi crecimiento. Supongo ahora, que acudo nuevamente a mi memoria, que la vivencia más antigua archivada es junto a mi amiga la bicicleta. Hoy, camino por lugares que siempre recorrí, lugares que siempre conocí, nunca dudé que lo haría nuevamente en esta etapa de mi vida, pero me intrigaba saber cómo y junto a quienes especialmente... hoy día me doy cuenta que camino de manera, más bien solitaria, con muchos a mi lado, con otros adelante y unos cuentos detrás de mi... pero yo solo camino a un ritmo continuo, con pasos firmes y decididos, aprendidos a dar luego de un par de caídas, caídas de las cuales me debí levantar. Es diferente poder caminar libremente, desde el día de ayer dejé la mochila atrás, opción a la cual todos queremos alcanzar, opción por la cual existe la lucha. Me siento como nunca antes, jamás sabré lo que es seguir caminando con esa mochila que se iba recargando más y más. Hoy realmente veo este lugar de manera especial, hoy camino mejor que ayer. Yo opté por escuchar a esta universidad que aún tiene mucho que decir, opté por envolverme en sus texturas y por dejar parte de mi vida plasmada en sus estructuras, estructuras que conforman a la gran Universidad de Concepción, recinto que suena como una canción.

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